Las hojas caen sucesivas
de un doloso calendario,
como esperando a diario
una resurrección dormida.
Si son muchas la arruinan
prisionero en ese armario,
mas siempre llega un emisario
haciendo el bien por las esquinas.
Las lunetas adoptivas
que dan calor a ese calvario
se tornarán en escenario
de miradas afectivas.
Y no hay más alternativa
para ese nido imaginario
que le brinden buen presagio
unas dulces manos adoptivas.
Y la vida del bebé madura
tras una luna de burladero,
que con amor la fractura
padres, madres con anhelos
por más que resulte dura.
Lucha, lucha sin ser agorero
por una vida con donosura,
lucha, para no ser prisionero
de esos cristales de desventura.
Lucha, lucha, eso espero
a tus padres libra de torturas
de vidrios, de desasosiego,
de días y noche de amarguras.
Y cuando ya seas un marinero
no prematuro,
con velas,
sin ataduras
serás siempre el más "cañero",
o "cañera" que es más dura,
y con el permiso del cielo
yo te bautizaré, de Dios su criatura
como "PEQUEÑO GUERRERO".
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