Si alguien la vuelve a ver, dígale que nunca dejé de escribirle, aunque mi alma se haya quedado sin tinta.

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viernes, 27 de marzo de 2020

MALDITOS HIJOS DE FRUTA.

"Me expreso de esta forma para evitar que me secuestren la página, aunque todos sepáis lo que es una fruta, y cuáles son las más podridas".

¡Malditos hijos de la gran fruta!
Que con caretas verdes de sanitario
cual Judas buscáis unos denarios
en ancianos, con timos de impunidad absoluta.

¡Malditos hijos de la gran fruta!
Que parís en vuestros corazones agrios
un virus peor que el de Hitler, el ario
destrozando la informática, y sus rutas.

¡Malditos hijos de la gran fruta!
Ante esta infección, que es un calvario
timáis con unos test más falsarios
que una medicina con cicuta.

Malditos hijos de la gran fruta,
que esconden a hospitalarios
sus defensas, y ni se inmutan,
quedando así en los anuarios
como hijos de la gran fruta.
Con esas frases de incendiarios
denigrando hasta a osados reclutas
aun siendo ya millonarios;
¡Malditos hijos de la gran fruta!
¡Quedaos para siempre en el armario!
¡No acercaros, vástagos de prostituta!
Ni rozad los centros hospitalarios
con noticias que casi esputan,
llevando a tal punto el vocabulario
como la desvergüenza que se os imputa
y que a vosotros os trae al pairo.
¡Malditos hijos de la gran fruta!
aprovechados de este virus coronario,
que robáis, timáis de forma astuta,
y que algunos asustáis, con precios de corsarios
para poder dar digna sepultura
a los inscritos en el obituario.
¡Malditos hijos de la gran fruta!
¡Dejen ya de ser indignos vicarios
de desgracias, y de verdades absolutas!
Yo nunca seré vuestro partidario;
y ojo, que los virus siempre mutan...
Y podéis terminar algún día en el osario,
¡Malditos hijos de la gran puta!
Llamaros así, es justo y necesario.










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