hace tiempo que ya sabía
que la "madrugá" se caería
sin despuntar ni de mañana.
Tres caídas tiene Él, tres y malsanas
a los que Lo ven, su vello eriza
derrotado, humillado, de esa guisa
abriendo surcos de dura besana.
Una piedra, una cruz como mesana;
nuestra luz, nuestra premisa,
aunque a veces la Fe sea omisa
en esta ajetreada vida cotidiana.
Se que ella no es Tu paisana
se que no encuentra tu sonrisa,
se que desde el puente no divisa
esa preciosa cara de gitana.
Se que eres su guía cotidiana
aunque la vida pase tan deprisa...
que una madruga le requisas
a la Rosa que más deseaba.
Puede que la banda no sonara
y dejara el puente de esa guisa,
mas el agua del río, tan cortesana
esperará a otro año, fría, lisa...
Dulce gloria, dulce Virgen diocesana,
cruz en ristre, paz sumisa,
cuando suene la diana
no te des ya mucha prisa,
pues Ella quedará junto a San Ana,
se oirá a lo lejos una misa;
y una oración triste, muy lejana;
será el Ave María de mi dulce Isa


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