El balcón,
era una fría cárcel
que encerraba entre sus rejas
la luz del día.
La gitanilla,
al abrir los ojos,
el cielo regaba los verdes campos
de Andalucía.
Y el jazmín...
añoraba triste la luz del sol
y el vuelo alegre del gorrión,
en primavera.
Quiso abrir
su traje blanco “pa” perfumar
el aire fresco de Navidad,
sin primavera.
El balcón,
se asomaba inerte
por entre la cal y las tejas granas
de la fachada.
La gitanilla,
se refugiaba triste
en la puerta de nácar y de madera
acristalada.
Y el jazmín...
vivía su idilio de puro amor
año tras año al parir la flor
en primavera.
Otro año más,
sus flores blancas de “madrugá”
cantarán sones por “soleá”
en primavera.
En primavera,
un idilio de amor,
en primavera
¡Ay, gitanilla!
¡Ay, cuánta espera!
Para besar al jazmín
tú te tendrás que dormir
hasta la primavera.
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